Impacto del asbesto en el Recurso Hídrico

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La aprobación de la ley de prohibición de la producción, comercialización y uso del asbesto en Colombia hace un poco más de una semana, nos hizo reflexionar en Aïgos sobre la problemática de la presencia de asbesto en las aguas potables y residuales, así como en las aguas lluvia y superficiales, y sus consecuencias sobre la salud humana y el buen estado de los ecosistemas acuáticos.

Si bien a partir del 1ro de enero de 2021, no se podrá utilizar, ¿que pasará con todos los materiales de abesto-cemento ya instalados tanto en los techos de las edificaciones como también en las redes de acueducto y de alcantarillado?.

Así, Aïgos pone a su disposición este artículo de Stéphane Roux y Johanna Gamboa, resumiendo el estado del conocimiento sobre esta problemática.

IMPACTO DEL ASBESTO EN EL RECURSO HÍDRICO

¿Qué tan riesgosa puede ser la presencia de asbesto en el agua para la salud humana y el ambiente?

Los efectos cancerígenos del asbesto son bien conocidos, no obstante, la mayor parte de la literatura científica y casos de enfermedades se refieren a la inhalación, dejando sin mucha atención los riesgos que podría representar la ingestión de fibras de asbesto por medio del agua potable o el comportamiento de las mismas en los ecosistemas acuáticos.

En 2017 un estudio de científicos italianos del Hospital Bisceglie han establecido que el consumo de fibras de asbesto presentes en el agua potable tendría efectos nocivos sobre órganos tales como el estómago, el colon, el hígado y la placenta. ¿El origen de la presencia de asbesto en agua? Las paredes de la tubería de asbesto-cemento de los acueductos. Pudieron medir un caso extremo de hasta 700.000 fibras de asbesto por litro de agua potable (Di Ciaula 2017). La publicación de estos resultados generó también interrogantes sobre la inocuidad de las redes de alcantarillado, ya que las tuberías de asbesto-cemento fueron instaladas de manera muy frecuente en el pasado. La problemática incluyó la depuración, cuestionando si las plantas de tratamiento de aguas residuales están en capacidad de retener las fibras de asbesto o si las micro-fibras de asbesto están siendo vertidas en los ecosistemas acuáticos y más allá re-introducidas en los acueductos vía las captaciones superficiales.

La presencia de asbesto en aguas de consumo también puede originarse naturalmente (erosión de rocas que contienen asbesto en aguas superficiales y subterráneas), por aguas lluvias captadas en techos de asbesto-cemento y por escorrentía a cuerpos de agua de residuos de asbesto.

Un estudio en Noruega ha demostrado que el agua destinada al consumo humano proveniente de cisternas de aguas lluvias conectadas a los techos de asbesto-cemento de las casas individuales tenían concentraciones en micro-fibras de asbesto 10.000 veces superiores a las del agua potable proveniente de las redes de acueducto público (Andersen et al.,1993).

Respecto al uso de pastillas de freno con asbesto, no se encuentra fácilmente en la literatura documentos que se refieran a los eventuales riesgos de sus residuos en contacto con las superficies urbanas lavadas por las precipitaciones.

Los primeros estudios con animales no han demostrado el poder cancerígeno del asbesto ingerido (Truhaut & Chouroulinkov 1989), pero existe evidencia experimental de un aumento en la ruptura de la cadena de ADN en células intestinales de ratas con soluciones acuosas de fibras de amianto (Varga et al.1999). Además, otros estudios han concluido que el asbesto ingerido y expuesto por vía oral puede afectar el gastrointestino y otros tejidos, como el hígado, los pulmones y la pleura (Hasanoglu et al. 2008) (Møller et al 2013).

En Francia, en 2017 la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Alimentación, Ambiente y trabajo ha considerado que los datos científicos presentados no son suficientes para concluir en un riesgo elevado en el agua potable, pero esta misma nota técnica ha resaltado riesgo asociados a otros usos y ha recomendado seguir con las investigaciones. (ANSES, 2017).

Canadá, uno de los principales países exportadores de asbesto, sigue considerando que para presentar un riesgo, las fibras de asbesto deben ser liberada y estar en suspensión en el aire. La inhalación es considerada como la principal vía de exposición (Swartjes FA, 2008), lo sigue expresando en publicación de 2018 (CCNSE, 2018).

En cuanto la eficacia de los tratamientos (potabilización y depuración) se acepta que el comportamiento de las fibras de asbesto en las aguas se acerca al de los Sólidos en suspensión Total (SST). En este caso, los sistemas de clarificación permitirían reducir la concentración al menos del 95% después de una coagulación y filtración sobre arena (Canadá, Toft et al., 1981). Este dato puede ser utilizado en el contexto del uso de filtro de arena a flujo vertical, módulo de tratamiento clásicamente utilizado en los humedales artificiales.

Después de la potabilización o en ausencia de tratamiento de las aguas residuales o lluvias, si el agua presente es de tipo agresiva (disolución del Calcio), tendrá la tendencia disolver el laso químico entre el asbesto y el cemento: la Cal. En este caso las fibras de asbesto se pueden desprender y ser transportadas por las aguas hasta el consumidor o el ecosistema acuático. Las aguas lluvias son clasificadas como aguas extremadamente agresivas, ya que no contienen elementos carbonatados (CO2, H2CO3 , HCO3– et CO32-). En este contexto, los Estados-Unidos han establecido un índice calificando el grado de agresividad de las aguas especifico al Asbesto (AWWA, 1977).

De manera complementaría, se publicó que la presencia de hierro, manganeso y zinc en las aguas frenan este mismo proceso de desprendimiento de la fibras (millette et al, 1979 y Buelow, 1980).

En este contexto, en Colombia, aunque el Congreso de la República acabó de aprobar (07/06/2019) el proyecto de ley que prohíbe la producción, comercialización, exportación, importación y distribución de cualquier variedad de asbesto a partir 1ro de enero de 2021, el pasivo ambiental podría ser muy importante a lo largo de los 30 próximos años.

En el caso particular de los humedales artificiales,  que se pueden implementar en periferia de las zonas urbanas, parece interesante seguir periódicamente las variaciones de concentración de micro-fibras de asbesto en las aguas antes y después del tratamiento o de su circulación en el humedal natural. En efecto, en las zonas urbanas, la alimentación de las áreas naturales depende en buena medida de las aguas lluvias provenientes de las zonas impermeabilizadas (techos, vías).

 

Bibliografía:

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Note d’appui scientifique et technique de l’Agence nationale de sécurité sanitaire de l’alimentation,de l’environnement et du travail (ANSES) relative à l’analyse de deux articles : Di Ciaula (2017) “Asbestos ingestion and gastrointestinal cancer : a possible underestimated hazard” et Di Ciaula, Gennaro (2016) “Possible health risks from asbestos in drinking water”.

BUELOW R.W., MILLETTE J.R., MCFARREN E.F., SYMONS J.M. (1980). The behavior of asbestos- cement-pipe under various water quality conditions: A progress report. Journal American Water Works Association, vol.72 (2): p.91-102.

Bunderson-Schelvan M, Pfau JC, Crouch R, Holian A (2011) Nonpulmonary outcomes of asbestos exposure. J Toxicol Environ Health B Crit Rev 14: 122-152.

L’amiante dans les milieux naturels, Centre de Collaboration Nationale en Santé Environnementale CCNSE, 7 paginas, 2018.

Di Ciaula (2017). Asbestos ingestion and gastrointestinal cancer: a posible underestimated hazard. Expert Review of Gastroenterology and Hepatology, 11:5, 419-425. DOI:10.1080/17474124.2017.1300528.

Hasanoglu, H. C., Bayram, E., Hasanoglu, A., & Demirag, F. (2008). Orally Ingested Chrysotile Asbestos Affects Rat Lungs and Pleura. Archives of Environmental & Occupational Health, 63(2), 71–75.doi:10.3200/aeoh.63.2.71-75

Kim, S., Williams, D., Cheresh, Paul, W Kamp, D (2013). Asbestos-Induced Gastrointestinal Cancer: An Update. J Gastrointest Dig Syst, 3(3). doi:10.4172/2161-069X.1000135.

MILLETTE J.R., CLARK P.J., PANSING M.F. (1979). Exposure to asbestos from drinking water in the United States. Environmental Protection Agency, Office of Research and Development, Environmental Health Effects Research report, EPA-600/1-79-028.

Møller, P., Danielsen, P. H., Jantzen, K., Roursgaard, M., & Loft, S. (2013). Oxidatively damaged DNA in animals exposed to particles. Critical Reviews in Toxicology, 43(2), 96–118.doi:10.3109/10408444.2012.756456

Straif K, Benbrahim-Tallaa L, Baan R, Grosse Y, Secretan B, et al. (2009) A review of human carcinogens–part C: metals, arsenic, dusts, and fibres. Lancet Oncol 10: 453-454.

TOFT P., WIGLE D., MERANGER J.C., MAO Y. (1981). Asbestos and drinking water in Canada. Science of the Total Environment, vol.18: p.77-89.

Truhaut R, Chouroulinkov I (1989) Effect of long-term ingestion of asbestos fibres in rats. IARC Sci Publ : 127-133.

Varga C, Horváth G, Timbrell V (1999), On the mechanism of cogenotoxic action between ingested amphibole asbestos fibres and benzo[a]pyrene: II. Tissue specificity studies using comet assay. Cancer Lett 139: 173-176.

 

Autores:Stéphane Roux/Johanna Gamboa

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