Uso de índices hidromorfológicos para la evaluación de la calidad de las aguas

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Dando continuidad a nuestra serie de artículos sobre la calidad del agua, les presentamos un nuevo artículo sobre el uso de indicadores hidromorfológicos escrito por Laura García. Estos indicadores son imprescindibles en el estudio de la calidad de las aguas, ya que determinan la naturalidad del cauce y las condiciones del bosque de ribera, lo cual es clave para caracterizar los impactos antrópicos en el ecosistema acuático.

En Aïgos siempre los hemos tenido en consideración en nuestras campañas de monitoreo por su importancia en el análisis de las comunidades biológicas.

 

USO DE ÍNDICES HIDROMORFOLÓGICOS PARA LA EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DE LAS AGUAS

¿Cómo se aplican, en qué consisten y por qué deben ser usados en la determinación de la calidad de los cuerpos acuáticos? 

Las variables hidromorfológicas relevantes para la evaluación de la calidad de las aguas de los ecosistemas acuáticos continentales son aquellas relativas al bosque ribereño y al cauce o lecho del sistema.En lo relacionado con el bosque ribereño se debe destacar su importancia en la dinámica ecológica de los ríos dado que es un ecotono entre el medio terrestre y el acuático. Según la Guía para el acotamiento de rondas hídricas (MADS, en publicación) es una de las zonas con mayor provisión de bienes y servicios ecosistémicos, cuyas funciones son, entre otras:

  • Soporte de la biodiversidad
  • Soporte del estrés natural y antropogénico
  • Aumenta el número de microhábitats para la flora y fauna acuática y proporciona un enriquecimiento en nutrientes mediante el arrastre de materiales al cauce
  • Protege al cauce de cambios temporales y retiene perturbaciones
  • Proporciona refugio y alimento a la vida silvestre
  • Controla la cantidad y tipo de materia orgánica terrestre que se deposita en el cuerpo de agua.
  • Regula las condiciones microclimáticas, principalmente por la provisión de sombra que disminuye la temperatura del agua y permite una mayor concentración de oxígeno disuelto y disminuye la disponibilidad de nutrientes, lo que genera un equilibrio.
  • Sirve de barrera frente a contaminaciones,lo que implica un amortiguamiento de los impactos humanos sobre el cauce.

 

Ilustración 1. Río San Andrés (Aïgos, 2016)

El estudio de las condiciones hidromorfológicas (bosque ribereño y cauce) es clave para la determinación de la salud del ecosistema acuático

En lo relativo al estudio de las condiciones del cauce, cabe señalar que este determina los microhábitats disponibles para el asentamiento de las poblaciones biológicas como los macroinvertebrados y el perifiton. A mayor heterogeneidad y naturalidad en el cauce, mayor es la capacidad de albergar flora y fauna autóctona del sistema.

Por todo ello, el estudio de las condiciones hidromorfológicas es clave para determinar la salud del ecosistema, además de para comprender las modificaciones en las variables físico-químicas e hidrobiológicas que se pueden producir a lo largo del tiempo.

En Colombia, el uso de las variables hidromorfológicas para la determinación de la calidad del agua y el estudio de los ecosistemas, así como para la creación de la línea base ambiental, ha sido muy limitado. En los últimos años se ha comenzado a tener en cuenta este tipo de variables como un análisis de los puntos de monitoreo o estaciones, pero no como una fuente de información sobre la calidad de las aguas. En los Protocolos de monitoreo del Agua (IDEAM, 2017) se menciona la necesidad de recolección de este tipo de información en campo como un insumo para el análisis posterior de las muestras hidrobiológicas, pero no se determina su aplicación en el análisis de la calidad de las aguas, ni su relevancia en el estudio del ecosistema.

Desde la creación del protocolo de evaluación de la calidad ecológica para ríos andinos (CERA) (Acosta et al., 2009), se han aplicado el índice de Calidad de la ribera (QBR-And) y el índice de hábitat fluvial (IHF) en algunos ecosistemas del país, por ejemplo: Quebrada la Jaramilla, Quindío (Ocampo 2013), Ríos Nare y Guatapé (Galeano-Rondón et al, 2017), Quebradas Carrizal, Francos y Mamarramos, Boyacá (Gamarra et al, 2017).El índice de Hábitat Fluvial (IHF) (Pardo et al, 2002) se creó, originalmente, para ríos mediterráneos y su aplicabilidad en ríos altoandinos fue estudiada durante el desarrollo del índice ECOSTRIAND (Ecological Status River Andean) en el proyecto CERA (Acosta et al, 2009), llegando a la conclusión que el índice podía ser aplicado sin mayores cambios en la región altoandina, por encima de los 2.000 msnm. Por tanto, para el estudio del cauce de un río se deben tener en cuenta:

  • Composición del sustrato
  • Inclusión y frecuencia de rápidos
  • Régimenes de velocidad / profundidad
  • Porcentaje de sombra
  • Elementos de heterogeneidad como la presencia de hojarasca
  • Cobertura de vegetación acuática

Para el estudio del bosque de ribera, el mismo proyecto CERA propone una modificación del índice QBR para su aplicación en ecosistemas altoandinos (QBR-And), donde se estudia:

  • Grado de cobertura de la zona de ribera
  • Calidad de la cubierta
  • Estructura de la cubierta (en ecosistemas por debajo de los 4.000 msnm)
  • Naturalidad del cauce fluvial

Todas estas variables que deben ser analizadas para el cálculo de los índices no requieren de material específico sino sólo de una observación detallada del entorno y del tramo en el que se realiza el monitoreo. Desde Aïgos hemos usado estos criterios en las campañas de monitoreo del recurso hídrico en las que hemos participado (Río Bogotá, Río Cauca y Río Magdalena) aunque de manera parcial, puesto que el interés era determinar los factores que podrían afectar la comunidad de diatomeas, y no directamente determinar el estado de las condiciones hidromorfológicas.

La aplicación de índices hidromorfológicos es sencilla y rápida pero proporciona una información valiosa en el estudio de la calidad de las aguas

Como se puede observar, la aplicación de estos índices es sencilla y rápida, pero proporciona una información valiosa sobre el entorno y sobre la calidad de conservación del cauce y del bosque de ribera, lo que tiene una gran relevancia en el estudio de la calidad de las aguas. Por tanto, Aïgos promoverá su uso en las campañas de monitoreo que se realizarán en el marco del proyecto “Actualización y /o formulación de instrumentos de Planificación Ambiental y Administración del Recurso Hídrico de la Cuenca del Lago de Tota, Boyacá, Colombia” donde serán de gran relevancia para determinar las causas de la eutrofización del lago.

 

Bibliografía:

Acosta R., Ríos B., Roeradevall M., Pract N., 2009. Propuesta de un protocolo de evalaución de la calidad ecológica de ríos andinos (CERA) y su aplicación a dos cuencas en Ecuador y Perú. Limnetica 28 (1): 35-64.

Galeano-Rendón, E.. Monsalve-Cortes, L.M.; Mancera-Rodríguez, N.J, 2017. Evaluación de la calidad ecológica de las quebradas andinas em la Cuenca del Rïo Magdalena, Colombia. Revista U.D.C.A Actualidad & Divulgación Científica 20 (2): 413-424

Gamarra Y., Restrepo R., Cerón-Vivas A., Villamizar M., Arenas R., Vega C.I., Avila A.A., 2017. Aplicación del protocolo CERA-S para determinar la calidad ecológica de la microcuenca Mamarramos (Cuenca Cane-Iguaque) Santuario de Fauna y Flora Iguaque (Boyacá), Colombia. Biota Colombiana 18(2): 11-29.

IDEAM. 2017. Protocolos de Monitoreo del Agua.

MADS, en publicación. Guía técnica para el acotamiento de las rondas hídricas en Colombia. Versión 2018 en Consulta Pública.

Ocampo A.L., 2013. Evaluación del estado actual de la calidad del agua de la Qubrada La Jaramilla, Municipio de la Tebaida, Departamento del Quindío. Tesis de Maestría. Universidad de Manizales.

Pardo I, Álvarez J.M., Moreno S., Vivas S., Bonada N., Alba-Terecedor J., Jaimez-Cuellar P., Moya G., Prat N., Robles N., Toro M., Vidal-Abarca M.R., 2002. El hábitat de los ríos mediterráneos. Diseño de un índice de diversidad de hábitat. Limnetica 21 (3-4): 115-134

Autora: Laura García

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